Ese tal Mango sí existe

Queda claro, luego de la segunda brigada juvenil internacional por la paz, que allí donde la guerra no se siente, la paz no es una convicción.

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Juventud Rebelde Nororiente

Uno de los grandes ejemplos que hemos observado en los últimos días en cuestión de dignidad y resistencia, sin lugar a dudas se encuentra en el corregimiento del Mango, en Argelia, Cauca. Cuánta esperanza se respira en dicho corregimiento hostigado por un conflicto político, social y armado. “La gente se cansó” de estar en medio de los tiros y se para firme, con el temple de los guerreros ancestrales y con la experiencia de más de medio siglo en medio del conflicto, para exigir la salida de las fuerzas estatales del caserío como lo demanda el Derecho Internacional Humanitario:

Y sin embargo, el hostigamiento, militar y mediático no se hizo esperar luego de la heroica hazaña de pobladores del corregimiento. Centenares de militares, entre policía y ejercito, se toman el caserío en representación estatal. Y es que precisamente eso es el Estado, la represión a los más humildes de Colombia. Y con ellos los medios de comunicación oficiales justificando la brutalidad de policías y militares que durante meses se habían tomado las casas de los pobladores como trincheras de combate. Solo hace falta estar allí para comprobar que más de 50 casas servían como estación de policía, sin que el Estado o medios oficiales reconozcan al verdadero responsable.

No obstante, mas de 700 personas que nos encontramos en dicho corregimiento los días 15, 16 y 17 de agosto de 2015, después de 4 años del Encuentro Nacional por la Paz en Barrancabermeja que nos enseñó que la llave de la paz la tienen las comunidades indígenas, afro-descendientes y campesinas, podemos dar fe al país de que el verdadero y único culpable de la situación y condiciones de vida en las que se encuentran los pobladores de El mango es el Estado colombiano que permite que las fuerzas estatales tomen como escudo a población civil.

En aquellos días todos los delegados nacionales e internacionales denunciamos la constante violación a los derechos humanos a los que ha sido sometido el pueblo colombiano que se organiza en la Juventud Rebelde u organizaciones campesinas de todas partes del país. También nos pronunciamos para exigir la desmilitarización de la vida social y el cese al fuego bilateral como herramienta para que en la mesa de la Habana como en Colombia no sucedan cosas por las cuales una de las partes decida levantarse como ya lo ha hecho mas de una vez durante este proceso.

Queda claro, luego de la segunda brigada juvenil internacional por la paz, que allí donde la guerra no se siente, la paz no es una convicción. Desde las oficinas de prensa oficiales, las de Ardila lulle o Santodomingo, sin olvidar las de la familia Santos y otras oligárquicas del país, o las de militares con toda su protección e intocabilidad, no se puede hablar de paz porque nunca han sentido la guerra. La II brigada internacional por la paz en Colombia fue todo un éxito político, y como no, un nuevo ejemplo de que los jóvenes de este país estamos llamados a construir un nuevo y gran país, ese por el cual Bolívar murió.

Lo cierto es que en Colombia los héroes si existen y se encuentran en el campo de Colombia resistiendo. Y como iniciamos, sabemos que su ejemplo se reproducirá, no por mil sino por miles. Serán ejemplo de lo que significa, en la práctica, un país en paz.

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