Bombardeos en el Catatumbo

Líderes de la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, han denunciado que acciones indiscriminadas como estas han sido constantes, y se suman a las arbitrariedades que desde las principales vías se cometen en contra de los habitantes que transitan en la zona.

Zonas quemadas por las bombas del Ejército en el Catatumbo

Zonas quemadas por las bombas del Ejército en el Catatumbo

Desde el domingo 16 de agosto, en las veredas del municipio de Hacarí y la Playa de Belén, en el Catatumbo, el Ejército Nacional irrumpió en la zona tras la supuesta búsqueda de un comandante de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación Nacional, EPL.

Los ametrallamientos y bombardeos de once helicópteros que rodeaban la zona fueron constantes y los resultados, más allá de dar de baja o captura del presunto jefe guerrillero, lo que lograron fue una afectación de más de 1000 hectáreas de cultivos, zonas selváticas y vírgenes, y fuentes de agua que nutrían a los pobladores de esta parte de la región.

Líderes de la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, han denunciado que acciones indiscriminadas como estas han sido constantes, y se suman a las arbitrariedades que desde las principales vías se cometen en contra de los habitantes que transitan en la zona.

En una visita de verificación de estos hechos, los campesinos denunciaron que, además del daño ambiental, varias familias y labriegos vieron sus vidas al borde de la muerte, dada la intensidad del bombardeo y de los ametrallamientos. Los techos de las casas se vieron averiados y las paredes de las residencias ubicadas en estas veredas, dan muestra de los tiros de fusil que propinó el ejército desde sus helicópteros.

Desde entonces, varias familias, mujeres y niños, han tenido que abandonar sus casas y cultivos por miedo a vivir nuevamente el terror de las hazañas militares.

Cuando organizaciones de derechos humanos y campesinos exigieron atender la afectación ambiental, el ejército solicitó a la misma comunidad ayudar a buscar el agua para apagar el incendio que se propagó vereda tras vereda. Ante lo cual, la misma comunidad respondido: “Si tienen plata para comprar armas y disparar indiscriminadamente a la población, por qué no invierten para resolver el incendio que ellos mismos propagaron”.

En este momento, los pobladores afectados se encuentran reunidos en un coliseo del casco urbano de La Playa, a la espera de que se resuelva la sequía, se retire el ejército de las veredas y viviendas, ya que después del bombardeo y posterior desplazamiento de campesinos, estos se ubicaron en estas zonas, aumentando la preocupación de los habitantes. La asociación campesina exige, cese al fuego militar y respeto a la vida y tranquilidad de sus comunidades.

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