Nueva forma de hacer política

Asambleas populares en el Catatumbo

Miles de personas participaron en el proceso de selección de candidatos y discusión de programas.

Miles de personas participaron en el proceso de selección de candidatos y discusión de programas.

Carlos García

Desde mayo se adelanta en el Catatumbo (Norte de Santander) uno de los movimientos políticos más interesantes. Las organizaciones sociales decidieron que, si bien la lucha en las calles y las vías es la principal herramienta de presión ante un orden injusto, había que entrar en el mundo electoral para abrir un nuevo frente en el camino hacia la paz con justicia social.

El proceso comenzó el 6 de diciembre de 2014 en El Tarra, donde la constituyente regional del Catatumbo definió que el pueblo iba a participar en las elecciones con candidatos propios, elegidos por las comunidades, comprometidos con un gobierno compartido con el pueblo, opuestos a la corrupción y avalados por partidos decentes.

San Calixto fue el primer municipio en recibir las asambleas populares donde se pretendía dar a conocer, seleccionar y ratificar las candidaturas que las víctimas y los campesinos, junto a otras expresiones políticas y sociales, propusieron al Catatumbo y al área metropolitana de Cúcuta. 1.450 personas acudieron para ratificar candidatos a la alcaldía, a Judith Maldonado Mojica como candidata a la Gobernación y a Ashcaira Arabador a la Asamblea, votando de manera masiva por las diferentes opciones.

El ejercicio tenía un fuerte componente pedagógico, ya que muchos de quienes se unen a este nuevo movimiento históricamente se mantuvieron al margen de las citas electorales. Se trataba de escuchar, ver y proponer a los candidatos y aprender cómo apoyarlos el próximo 25 de octubre con el voto.

El equipo de voluntarios de las asambleas populares cargó de un municipio a otro las urnas, los puestos de votación, el equipo de sonido, las papeletas, pendones y demás materiales por las trochas, en un ejercicio promovido por la Asociación Campesina del Catatumbo y la Mesa de Fortalecimiento a Población Desplazada de Norte de Santander, con la colaboración de la Unidad de Procesos Populares de Bogotá. Nueve asambleas populares se llevaron a cabo durante más de dos meses, con la participación de unas ocho mil personas.

Las asambleas más multitudinarias se dieron en San Calixto, Hacarí, El Tarra y Tibú, zona castigada por el abandono pero donde la resistencia a los planes militares y minero-energéticos se hace sentir en la defensa que los campesinos hacen de la Zona de Reserva Campesina.

De ese nuevo movimiento anticorrupción surgió ratificada y fortalecida Judith Maldonado Mojica, candidata popular a la Gobernación de Norte de Santander, auténtica revelación y revulsivo a la oxidada política de ese departamento, con el apoyo en coalición del Polo Democrático Alternativo y la Unión Patriótica. Sus rivales son los de siempre: las familias dinásticas, la corrupción, las maquinarias y la mafia paramilitar amañada desde hace años en la frontera gracias a sucesivos gobiernos conniventes con la economía ilegal.

La campaña de la esperanza está calando en la ciudadanía y entró con fuerza a los grandes bastiones conservadores como Ocaña, Pamplona y Villa del Rosario, reuniendo a siete mil personas dispuestas a apoyar las nuevas formas de hacer política. Esta situación tiene preocupados a los candidatos de la mafia que eluden los debates públicos para repartir prebendas, comprar votos, presionar a las comunidades, y aceleran la maquinaria corrupta para salvar los muebles. Mientras tanto el voto popular, el de opinión, pretende arrebatarle el poder a los de siempre.

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